Seguro que has oído hablar de unos microorganismos (bichitos microscópicos: bacterias, virus, hongos, arqueas). Aunque durante años se pensó que eran nuestros “huéspedes”, hoy se sabe que funcionan como un órgano activo, capaz de influir en nuestra digestión, hormonas, emociones, energía… incluso en nuestra atracción hacia otras personas.
La ciencia moderna y las medicinas tradicionales coinciden: somos un ecosistema, y la calidad de ese ecosistema determina la calidad de nuestra vida.
Qué es exactamente la Microbiota?
Es el ecosistema de microorganismos que reside principalmente en:
- Intestino
- Piel
- Boca
- Vagina
- Pulmones
- Oídos
- Aparato urinario
Solo en el intestino tenemos más de 100 billones de bacterias, más que nuestras propias células.
Y su composición cambia con la edad, la alimentación, el estrés, las hormonas y el contacto con otras personas.
¿Qué función tiene?
Te vas a sorprender, porque no solo tiene funciónes en nuestro cuerpo físico, también nos conecta con las emociones, con nuestra energía, influye en nuestras ferormonas y en nuestra identidad. Así que vamos por partes:
Microbiota y cuerpo Físico:
- Digestión y absorción de nutrientes: Ayuda a digerir fibras, almidón resistente, polifenoles y otros compuestos que las enzimas que produce nuestro cuerpo no pueden descomponer.
- Producción de vitaminas esenciales: Vitamina K, B1, B2, B12, Ácido Fólico. Si la microbiota es pobre, esta producción también.
- Regula nuestro Sistema Inmune: Porque el 70% del sistema inmune está en nuestro intestino. Si nuestra microbiota está equilibrada, evita alergias, intolerancias, inflamación y autoinmunidad.
- Es un sistema de protección contra patógenos: Las bacterias buenas compiten contra las malas: virus, hongos y bacterias nocivas. Son como los «Navy Seals» protectores de nuestro intestino.
- Regulan nuestro metabolismo: Porque son capaces de cambiar
- Nuestro peso corporal
- La resistencia a la insulina (La manera como utilizamos la glucosa en nuestro cuerpo)
- La inflamación sistémica (de todo el cuerpo)
- Nuestro nivel de saciedad e incluso la percepción de nuestras papilas gustativas.
- Un pilar de nuestro equilibrio hormonal: Participan de manera importante en la detoxificación de hormonas que no necesitamos, como los estrógenos después de hacer su acción y de disruptores hormonales
Por eso una microbiota desequilibrada (disbiosis) favorece la fatiga, ganancia de peso y ansiedad por el azúcar.
Microbiota y emociones: Eje Intestino-Cerebro:
Hoy se sabe que nuestro intestino produce el 95% de la serotonina, gran parte de la dopamina y sustancias que ayudan a la regulación del estrés y la calma. Por eso la microbiota es capaz de afectar:
- Nuestro estado de ánimo
- Ansiedad y Estrés
- Claridad mental
- Calidad del sueño
- Motivación
- Respuestas emocionales
Si una persona padece disbiosis, se puede sentir irritada, cansada, con la mente nublada, o con cambios emocionales intensos.
¿Qué tiene que ver la microbiota con nuestras ferormonas y nuestra identidad biológica?
Esto te va a fascinar.
Nuestra microbiota, especialmente la de la piel, axilas, boca y zona genital, produce moléculas aromáticas que forman parte de nuestro «olor único».
Este olor tiene la capacidad biológica de comunicar:
- Compatibilídad genética
- Fertilidad
- Salud
- Capacidad reproductiva
- Sincronia hormonal
La atracción química entre dos personas ocurre en parte, gracias a las señales que emite su microbiota.
Esto significa que:
- Nos atraen personas cuya microbiota encaja enéticamente con la nuestra (inconscientemente detectamos que la unión será fuerte y fértil).
- La microbiota influye en la elección de pareja, en la química sexual y en la intensidad del vínculo.
- Al convivir con alguien, las microbiotas se mezclan, se entrenan mutuamente y hasta se sincronizan.
La ciencia evolutiva lo confirma: Nuestra biología busca diversidad genética y salud inmunología en la pareja, y la microbiota es una fuente clave de esta información.
Qué alimentos nos ayudan a nutrir nuestra microbiota (Prebióticos)
Los prebióticos son las fibras y compuestos que sirven de alimento a nuestra microbiota.
- Ajo
- Cebolla
- Puerro
- Alcachofa
- Plátano (especialmente verde)
- Espárragos
- Hojas verdes: lechuga, diente de león, berros, rúcula, escarola…
- Manzana
- Legumbres: garbanzos, lentejas, judías, frijoles, soja, guisantes
- Verduras de raíz: Zanahoria, remolacha, nabo
- Almidón resistente: Arroz, patata o boniato cocidos y enfriados 24 horas, avena cruda
- Fibra soluble (en contacto con el agua se transforma en gel): Avena, chía, legumbres, lino, manzana en compota, zanahoria cocida, okra, berenjena.
Esto es pensar en alimentar nuestras bacterias!
¿Qué alimentos nos ayudan a mantener y enriquecer la diversidad de nuestra microbiota?
Los probióticos son alimentos con microorganismos vivos que repueblan el intestino.
- Lácteos fermentados: yogurt natural, kefir, quesos crudos de fermentación larga
- Verduras fermentadas: chucrut, sauerkraut, kimchi
- Bebidas fermentadas: Kombucha
- Derivados de la soja fermentados: miso, tofu
- Vinagres vivos con «la madre»
Lo ideal es combinarlos con probióticos para que se alimenten y permanezcan en el intestino.
Conclusión:
La microbiota es el puente que cuida la salud entre el cuerpo, mente, hormonas y nuestras relaciones.
Es un verdadero órgano invisible que influye de manera importante en:
- Salud digestiva, metabolica e inmunológica
- Nuestras emociones
- Nuestra energía
- Nuestras decisiones inconscientes sobre pareja y vínculos
- Nuestras respuestas hormonales
- Nuestra evolución como especie
Decidir conscientemente alimentar nuestra microbiota es nutrir nuestra salud y nuestra vida.
Pequeños hábitos: Más fibra soluble, almidón resistente, alimentos fermentados, un buen descanso y sueño, aprender regular nuestro estrés, pueden cambiar nuestra microbiota en muy poco tiempo, de días a semanas y con ello nuestra salud y bienestar
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